Caminos del Mayab / Políticos comercializan con el Gran Consejo Maya

Por Martín G. Iglesias

Esta semana, en mi gira al interior del estado, tuve la oportunidad de asistir a una reunión con algunos integrantes del Gran Consejo Maya, que se dieron cita en Felipe Carrillo Puerto, donde me enteré de cómo los han utilizado políticamente por personajes que no tienen otro calificativo dino de gandallismo.

Primero que nada han sido utilizados año con año para ir al Informe de Gobierno correspondiente de cada Gobernador, donde los exhiben como una suvenir más en materia turística, pues es redituable decir que tiene la representación de 250 mil mayahablantes en el Consejo Maya. Lo único que le dan es el transporte, una torta, apoyo económico para una despensa y las gracias, pero sus comunidades permanecen en el abandono, con una precaria calidad de vida.

Segundo, son víctimas de acoso y vejación desde el Instituto para el Desarrollo del Pueblo Maya y las Comunidades Indígenas del Estado de Quintana Roo (INMAYA), que tienen a su cargo Delta Amada Moo Arriaga; quien ha engañado a los sacerdotes mayas con la promesa de remodelar sus centros ceremoniales, proveerles de una despensa digna, atención médica a los integrantes del Gran Consejo Maya y apoyos de todo tipo. Delta Moo “ya comió con manteca” y le resulta difícil recordar sus orígenes; desde que llegó al INMAYA solo se ha dedicado a humillar, intimidar, maltratar y abusar del personal; sin cumplir el espíritu de la creación del Instituto, mejorar la calidad de vida de los pueblos originarios de Quintana Roo.

Otro que ha utilizado al Gran Consejo Maya es el representante de la Federación del Tren Maya en Quintana Roo, Luis Alegre Salazar, quien en su paso gris como diputado federal utilizó a los mayas como bandera para “la traducción de la Constitución Política de Quintana Roo a lengua maya”, donde en su recorrido solo se tomó la foto con los dignatarios mayas, pero nunca les brindó ningún apoyo para mejorar la calidad de vida de los pueblos de la Zona Maya del Estado, “llas familias de las comunidades a veces no tienen nada para comer, no van a comerse la Constitución”, expresan molestos los dignatarios mayas que denunciaron ser utilizados por este neopolítico.

Pero la gota que derrama el vaso del gandallismo contra el Gran Consejo Maya, es la acción del diputado local, Hernán Villatoro Barrios, a quien acusa de estar cobrando ocho sueldos a nombre del mismo número de sacerdotes encargados de los Centros Ceremoniales de Felipe Carrillo Puerto. Esto los Dignatarios lo consideran como una intromisión a sus usos y costumbres, si es que en verdad les está pagando ese sueldo a las ocho personas que están en “su” nómina.

Aún se preguntan qué pasó con los 5 millones de pesos que fueron designados por el Congreso del Estado para el Gran Consejo Maya. Les prometieron desde el 2016 que la calidad de vida de la Zona Maya mejoraría, pero solo fueron promesas, continúan sumidos en la pobreza y la humillación por parte de los que han gobernado y gobiernan Quintana Roo y los municipios de Bacalar, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos.

No puedo decir las palabras de molestia que los Dignatarios Mayas pronunciaron contra los políticos y las personas que los han utilizado, por eso solo digo que se han pasado de gandallas con ellos; los que gobiernan olvidaron que por el bien de todos, primeros los pobres y ahí en la Zona Maya a donde volteen a ver, la pobreza está presente.

SASCAB

Vergüenza le debería dar al hasta hoy diputado federal plurinominal por Quintana Roo, Luis Javier Alegre Salazar, pues durante tres años en materia de Turismo, sus 42 iniciativas que propuso no fueron efectivas, al contrario, representaron un retroceso en apoyo a la promoción turística, solo hay que preguntarles a los empresarios del sector para que el otrora diputado se dé cuenta del daño que le hizo a la industria sin chimeneas.

Ya para qué hablamos de los otros seis diputados federales que hoy se van por la puerta trasera y con el desprecio de las y los quintanarroenses. Hay esperanza en los cuatro legisladores federales que llegan a “San Lázaro”, que ahora sí, independientemente de los colores, piensen en el desarrollo del Estado.

SACBE

Como dice el dicho, “del plato a la boca se cae la sopa”. Eso le pasó a la senadora Marybel Villegas Canché quien aspiró a presidir la mesa directiva del Senado de la República, pero ese lugar ya estaba apartado para la senadora, Olga Sánchez Cordero. No le vaya a pasar lo mismo a las y los que hoy aspiran a ser candidatos a gobernador de su respectivo partido. Ahí se las dejo. Feliz fin de semana.

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