Capital Política/ Sepulta AMLO a Luis Gamero y Anahí González en el sur

Por David Acosta

Lejos de beneficiar a sus candidatos Andrés Manuel López Obrador vino a demostrar el tipo de gobierno y de representantes populares que caracteriza a la Cuarta Transformación. El presidente de la República se atrevió a dar un palmo en las narices a los chetumaleños.

A poco más de un mes de que se realicen las elecciones del próximo seis de junio López Obrador desairó a los capitalinos, su presunto gobierno cercano a la gente no es más que una ficción.

Su parada a Chetumal entre otras cosas fue para hospedarse en hotel más lujoso, que demostró también que la austeridad republicana también es simulación. Ya no viaja en un Jetta, sino en una Suburban blindada con exagerada seguridad.

El hotel Fiesta Inn fue convertido en un búnker, en donde había más elementos de seguridad de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano y Secretaría de Marina que huéspedes, claro con excepción de los funcionarios de su gabinete y su personal que al igual que él llegaron con gastos pagados con el erario de los mexicanos. El costo por habitación es de más de cinco mil pesos por noche.

Lo peor no fue todo el circo que armó en su visita al hotel y a la 34 Zona Militar en donde dio su conferencia coloquialmente denominada “La Mañanera”, en la que por cierto solo sus pagados “reporteros” de medios nacionales tuvieron acceso.

Lo peor fue que se negó a brindar atención a los chetumaleños que buscaron su apoyo por diversas necesidades que les aquejan y que muchas de ellas tienen que ver con el pésimo gobierno municipal, encabezado por Otoniel Martínez Segovia. Hubo hasta manifestaciones.

López Obrador prácticamente huyó de los ciudadanos que se arremolinaron en la puerta principal del centro de hospedaje, algunos desde una noche anterior. Lo sacaron a escondidas por el estacionamiento para no enfrentar y atender las quejas de los capitalinos.

En la 34 Zona Militar la situación fue insultante las vallas que impidieron a la gente acercarse fueron colocadas a una esquina del lugar de la conferencia y de una reunión de seguridad.

A los capitalinos no les quedó más que manifestarse y entregar a un “mandadero” sus peticiones por escrito, mismas que seguramente acabarán en el bote de la basura.

Con este desaire Luis Gamero Barranco, candidato a la presidencia municipal de Othón P. Blanco, y Anahí González Hernández, candidata a la diputación federal por el distrito 02, pueden tener claro que la acción de López Obrador tendrá un costo político y en las urnas.

Aunado a el rechazo que tiene Gamero Barranco por la imposición de su candidatura y su negro historial como funcionario y político, relacionado con actos de corrupción.

En el caso de González Hernández su inexperiencia, su torpeza, su imposición y sobre todo ser una candidata del sur, pero con residencia de Cancún, tiene con esta visita el impulso que necesitaba para irse al precipicio.

AMLO solo vino a demostrar que Morena es una mentira y que sus gobernantes, así como sus representantes populares, son lo que tanto ha criticado, como dice el refrán popular “más rápido cae un hablador que un cojo”. Ver para creer.

En Felipe Carrillo Puerto la cosa no estuvo mejor, el evento de “Perdón de los Pueblos Mayas” en Tihosuco fue fifí, hubo más funcionarios que indígenas, un evento cerrado solo para lucimiento, que en nada ayuda al desarrollo de las comunidades autóctonas. También hubo desaires a los ciudadanos y manifestaciones.

El ejemplo claro del circo fue el bloqueo carretero en el kilómetro 70 de la vía Chetumal-Felipe Carrillo Puerto.

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